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Severance II. Helly como inauguración infernal del inconsciente freudiano

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Habíamos dicho una cosa que sonaba rara y otra que parecía cuestionable. La cosa rara es que no cabe aclarar que "el trabajo es sólo trabajo" a menos que hayamos entrado en una situación caracterizada por el riesgo de que "todo sea trabajo" pues, en caso contrario, este extremo no merecería aclaración. Severance da forma a ese riesgo de totalidad laboral inusitadamente. Sin embargo es probable también en el mundo real, el trabajo del mundo real se haya totalizado sin que nos demos cuenta, y sin necesidad de vivir en un escenario de pesadilla tan brutal como el que plantea Severance. Esto daría pie a la cosa cuestionable que habíamos dicho, esto es, que Severance es mucho más realista de lo que aparenta a primera vista. Hay un indicio que cabe ponernos sobre la pista de que el espectador vive en un mundo donde el trabajo se ha totalizado; tiene lugar en las terapias de la empresa para ajustar emocionalmente a sus trabajadores. Estas terapias consisten en un material

Severance I. El trabajo es sólo trabajo cuando todo es trabajo

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La enorme potencia narrativa de Severance reside en que no inventa nada. Tiene un aspecto de ciencia ficción radical gracias a una hipótesis revolucionaria, pero la aplica a una serie de fundamentos tomados del mundo real, a menos que consideremos ficcionales los discursos de pensadores y científicos sociales como Freud, Marx, Max Weber, Foucault o Erving Goffman entre otros. Y esta primera idea es la que queda en cuestión nada más exponerla: el aspecto realista del retrato empresarial que presenta junto con el mundo del trabajo que emana del mismo. La exhibición de Lumon como institución enraizada en un discurso religioso y redentorista puede parecer un fruto de la pura invención de Dan Erickson que no responde a la realidad corporativa contemporánea. Pues la tendencia a convertir el trabajo en vía de realización personal tiene amplio predicamento social, se presume que nuestra dimensión profesional participa de una naturaleza secular y profana.  Sin embargo el cariz abiertamente rel